| Escrito por Beatriz Cebas,
on 04-06-2007 10:01
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Publicado el : , escenario de sonido |
Evento: Festival Creamfields Lugar: Parque de Bela Vista, Lisboa (Portugal) Fecha: 19 de mayo (sábado) Precio: 50 euros
Es viernes por la mañana. Me despierto prontísimo en un Madrid que apenas ha amanecido y sin apenas quitarme las legañas cojo la maleta y voy al aeropuerto de Barajas. Me espera un gran fin de semana en la capital portugesa donde además de hacer un poco de turismo, asisto en calidad de periodista a uno de los festivales de música electrónica más innovadores de los últimos tiempos: Creamfields.
Por primera vez, este festival va a celebrase por partida doble en la Península Ibérica: Almería y Lisboa. El Creamfields Andalucía es casi un veterano ya que el próximo 11 de agosto se celebrará su cuarta edición rodeado de dunas almerienses y el ruido de las olas fundiéndose con las sesiones de diversos DJ's. Sin duda, el marco de la edición española es incomparable, pero tengo que remarcar que el recinto donde se celebró en Lisoba, el Parque de Bela Vista, es un sitio espectacular para celebrar conciertos y eventos culturales de todo tipo. Se construyó en 2004 para la celebración de la primera edición del afamado festival Rock in Río en Europa y, desde entonces, los portugueses han sabido darle uso a este parque con tantos recursos. Un recinto que los españoles, y sobre todo los madrileños, echamos mucho en falta en nuestra ciudad.
Antes de llegar al festival, pude darme una vuelta por la ciudad, donde contemplé con agrado cómo una capital europea puede seguir manteniendo ese espíritu de pequeña urbe que Madrid perdió hace tanto tiempo. Si algo he de destacar de esta ciudad es el encanto con que se mezclan tradición e innovación, las inacabables escaleras que conducen a los barrios altos de la ciudad y los tranvías que recorren con maestría las callejuelas más empinadas. Toda esta fusión de pequeños detalles hacen de Lisboa un lugar acogedor, en el que dan ganas de quedarte una temporada. Sin embargo, no estaba allí para perderme entre sus rincones y disfrutar de sus playas sino para formar parte del gran espectáculo de luz, sonido y diversión del Creamfields. Uno de los motivo que hizo que unos compañeros periodistas y yo viajáramos hasta el país vecino fue la presencia de Placebo en el festival, un grupo que por desgracia no forma parte del cartel de la edición almeriense. Una vez llegamos al recinto, nos asombró especialmente la gran variedad de escenarios y atracciones alternativas que había. En concreto, Creamfields contó con seis escenarios distintos: el escenario principal; donde tocaron los cabezas de cartel: Placebo y The Prodigy; el Olá Love2Dance Sphere y Olá Love2Dance La Isla, ambos ambientados en música dance, aunque el primero era una gran esfera en la que había que guardar largas colas para entrar y las colas para el segundo eran para entrar en una especie de isla, con piscina y palmeras incluidas y con música dance de fondo; Coca-Cola Reggae Stage, donde rompiendo con el estilo musical predominante del festival tocaron grandes del reggae como el experimentado Max Romeo o el joven Jahcoustix; el creativo escenario Bacardi Kubix, que no era ni más ni menos que un gran cubo de piezas encajadas tipo tetris en color verde fluroescente, donde tocaron desde DJ´s hasta uno de los grupos que más desputan actualmente: 2 Many DJ´s, banda qu depués de ofrecer su espectáculo rock se mete en una cabina de DJ y pinchan sus vinilos, todo un espectáculo; finalmente, el último escenario era el Super Bock Silent club, reservado exclusivamente para DJ's.
Además de esta gran oferta muscial, el Creamfiels ofrecía otro tipo de atracciones que iban desde la oportunidad de probar un nuevo peinado de los más "fashion" a cargo de peluqueros/as profesionales o cenar a 50 metros del suelo (Coca-Cola Dinner in the Sky), una experiencia que pudieron disfrutar grupos de 20 personas que mientras cenaban comida italiana tenían bajo sus pies todo el ambiente vibrante del festival. El Creamfields Festival es el ejemplo de cómo Lisboa se está modernizando a pasos agigantados, la innovación de este festival es la envida de muchos de nuestros festivales. Aunque se vendieron miles de entradas, el enorme recitno permitió a los asistentes difrutar de sus conciertos y espectáculos sin apenas sufrir ninguna algomeración ni apretón, excepto en las barras, donde siempre había colas para pedir bebidas y comidas, algo típico de cualquier festival.
Gracias a mi pase de periodista, pude disfrutar de unsa vistas globales de los seis escenarios y del ambiente que allí se vivía mientras tomaba una copa desde la terraza de la zona VIP, lo cual me ayudó a comprender la gran dimensión del festival. El escanario principal, donde tocaron los cabezas de cartel: Placebo y The Prodigy, estaba situado en una explanada con dos pequeñas colinas que rebosaban de un público entregado a estas dos bandas míticas. Aunque la puesta en escena y la duración del espectáculo de Placebo se hizo más que corta (40 minutos), la energía de la banda británica hizo que vibráramos con ellos. Algo más entragados y con un espectáculo audiovisual más impactante,The Prodigiy no vigilaron el reloj y se mostraron más “generosos”, dando la talla como los verdaderos cabeza de cartel. Aunque soy una persona que siempre se ha decantado por la música rock a la hora de disfrutar de un buen concierto o festival, he de admitir que este evento me ha hecho abrir los ojos a nuevos sonidos musicales. Sin duda, el Creamfields es un festival que eleva la música electrónica a la categoría de una gran fiesta digna de la mejor noche, y yo, pude disfrutar de esta fiesta sintiendo el placer de ser parte de un espectáculo de estas envergaduras. Próximo destino... Almería.
Lo mejor: el recinto, el ambiente y los originales escenarios. Lo peor: el concierto tan corto que ofreció Placebo y la escasez de grupos internacionales más conocidos.
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