| Escrito por Javier Melero / Beatriz Cebas,
on 20-11-2007 21:42
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Publicado el : , cine |
Carlos Bardem continúa con su andanza por el cine latinoamericano con el estreno de La Zona, la primera película del mexicano Rodrigo Plá como director de largometrajes. El filme habla sobre los muros físicos y psicológicos que las personas construimos como método de seguridad y miedo al prójimo. Nuestros reporteros Beatriz Cebas y Javier Melero entrevistaron al actor madrileño –hermano de Javier Bardem- que contestó a nuestras preguntas:
+qtrapo: ¿Cómo llegó el papel a tus manos y qué opinión te produjo?
Carlos Bardem (CB): El guión llegó a mis manos por una de esas loterías que te tocan en la vida, que me han tocado varias, porque yo no era la primera opción para este papel. No me avergüenza decirlo, porque antes que a mí se lo ofrecieron a actores que admiro muchísimo. Lo que me gustó del guión es que tiene un ritmo de thriller increíble, que te atrapa y que es un trabajo muy político que va planteando una serie de interrogantes más que de respuestas. Es una película de esas que si vas a verlas con los amigos te gusta comentarlas a la salida del cine.
+qtrapo: ¿Antes de hacer la película sabía de la existencia de este tipo de urbanizaciones?
CB: Es interesante fijarse que en ningún momento de la película se dice que es México, aunque obviamente lo sea. He vivido cuatro años en Brasil y he viajado bastante por Latinoamérica y en este tipo de sociedades o en Asia, los que tienen mucho, tienen muchísimo, y los que tienen poco, no tienen nada. Los ricos tienden a encerrarse en una especie de feudalismo medieval. De todas formas no hay que perder de vista el que la película es una obra de ficción, toma un pretexto para hablar de algo mucho más universal, que son los muros: los que te separan del vecino, los que separan países, los mares en los que se ahogan miles de personas por entrar en nuestra zona. No es tanto si existen o no en el mundo estos complejos residenciales como si hay en el mundo una paranoia por la seguridad, creada desde el 11-S, por unos poderes y por los medios de comunicación afines a esos poderes y ver si no nos están vendiendo unos muros que al final no son tan necesarios.
+qtrapo: ¿Cómo ha sido trabajar con Rodrigo Plá?
CB: Fantástico. Es un director increíble. Lógicamente lo único que me habían mandado con el guión era el corto que hizo con Gabriel García Bernal El ojo en la nuca, por el que le dieron un Oscar estudiantil. Sin embargo, nunca tuve la sensación de que fuera un director novel. Ha conseguido que mi actuación sea pasable a base de ignorar todos los comentarios que le hacía "No Bardem, no, esto vamos a hacerlo así mejor... más chiquito" porque yo en seguida me exalto. Yo repetiría encantado en todas las películas de este señor.
+qtrapo: ¿Conoces a alguien que tenga una obsesión por la seguridad como la del personaje que tú interpretas?
CB: No, personalmente no. Creo que en España aún no estamos a nivel. Aunque cada vez son más frecuentes las escenas de violencia que se generan por el miedo "al otro", como el mamarracho ese del metro de Barcelona. Pero lo que sí hay en el aire es una psicosis: "cuidado con el que no es como tú, con el que es de otro color, de otra religión, o con el que tiene menos, porque viene a quitarte lo tuyo". Creo que está muy extendida a nivel mundial y me preocupa porque no sé cual es la solución. La desigualdad crece y crece y eso lleva a situaciones como la que retrata esta película.
+qtrapo: ¿Crees que la película presenta una visión de la realidad o que la exagera con fines dramáticos?
CB: No es la primera vez que oímos hablar de patrullas vecinales o de casos muy desafortunados de gente que se toma la justicia por su mano, aquí y en otros países. Creo que responde a un clima generalizado de miedo. Nos venden miedo, tú enciendes la tele y lo que te están vendiendo es miedo. Viene el fin del mundo, todo va a ir muy mal, cuidado que nos invaden... y desgraciadamente hay mucha gente que compra ese miedo. Esta película, y en especial mi personaje, hablan de cómo puedes llegar a gestionar muy mal tu miedo y convertirlo en violencia.
+qtrapo: ¿Y qué se puede hacer para solucionar este miedo "al otro"?
CB: Si tuviera la respuesta a eso supongo que estaría al frente de las Naciones Unidas. Hace falta voluntad de comprender, no de excluir. A nivel mundial tratar de redistribuir la riqueza, si consigues reducir la miseria lograrás que los que no tienen nada no vengan a exigir, con todo el derecho del mundo para mí. También creo que habría que abolir las fronteras y los pasaportes. Pensar que ese señor que viene por ahí no tiene que ser forzosamente un peligro para ti porque tenga turbante o vaya peor vestido que tú.
+qtrapo: ¿Son más importantes las barreras físicas, como las fronteras, o las psicológicas, como los prejuicios?
CB: Las barreras físicas, los muros con pinchos y las cámaras de seguridad son la translación de nuestros miedos psicológicos. No existirían los unos sin los otros.
+qtrapo: La película se opone a la decisión tomada por los vecinos; pero la policía tampoco parece ser una opción fiable. ¿A qué hemos de agarrarnos entonces?
CB: En esta película hay que aferrarse a la esperaza, a lo que representa Alejandro, a los vecinos disidentes, a los que actúan de una forma humana. Lo que me parece importante de la película es que no es maniquea. Aunque una persona con dos dedos de frente no puede compartir una cacería humana, te da argumentos, y te muestra cómo una persona que no se siente defendida por la policía y que sabe que puede comprarla, puede llegar a intentar solucionar las cosas por él mismo. Esa es la motivación de mi personaje, Gerardo, y el miedo que tengo es que el mundo está lleno de Gerardos, aunque sean gente con buena fe. Mi personaje acaba desencadenando una barbaridad, pero lo hace con buenas intenciones, qunque evidentemente desde una perspectiva errónea.
+qtrapo: ¿Puede que sea eso lo más terrible de la película, llegar a ver razonable la actuación de los vecinos?
CB: Esa es una de las grandes patadas al hígado de la película. Que te da argumentos, entre comillas, para entender cómo se puede desencadenar una situación de este tipo.
+qtrapo: ¿En qué momento crees que habrías abandonado la persecución?
CB: Yo creo que me hubiera negado. Una injusticia no se soluciona con una injusticia mayor. Aunque es muy fácil hablar desde fuera. Es lo interesante de la película, te plantea qué habrías hecho tú en esa situación. Si entras en tu casa y ves que alguien está atacando a tu familia ¿cómo reaccionarías? Todos llevamos dentro de nosotros una cuota de violencia. La película retrata cómo la violencia va unida al miedo. Seguramente el chico de Barcelona que agredió a la ecuatoriana en el metro lo que tiene realmente es miedo de los que no son como él, además de ser un payaso.
+qtrapo: ¿Los orígenes de la violencia son la pobreza y el miedo?
CB: Claro. La palabra conservador viene de conservar. Cuando tenemos mucho, y nos incluimos nosotros en ese grupo, el miedo que tienes es que los que tienen poco van a venir y te lo van a quitar. Son los clásicos argumentos xenófobos: nos quitan el trabajo, nos quitan nuestro turno en la Seguridad Social, las plazas subvencionadas para los niños.... y eso que la cuota económica aportada por los inmigrantes en este país es bestial. Pero el miedo viene de ahí, me quitan lo mío. Cuando estás asustado estás fuera de control, cuál es la reacción instintiva: la agresión. Si tu instinto puede más que tu razón es posible que acabes agrediendo a esta persona. Esta película presenta dos vertientes del ser humano: la racional, compuesta por los disidentes; y la irracional, la reptiliana.
+qtrapo: Lo terrible es que los disidentes acaban siendo acosados por los propios vecinos...
CB: Porque se crea esa paranoia de la inseguridad, de quién está resquebrajando nuestro mundo perfecto, quién es el que no se une. Nos venden miedo desde un punto de vista totalitario, en el que desde el fatídico 11-S parece que Occidente está amenazado por huestes de minorías, de musulmanes, de negros... A los que no piensan igual hay que excluirlos.
+qtrapo: Lo que acaba en la entrega de libertades...
CB: Exacto. Gerardo podría ser perfectamente George Bush "Estamos en peligro, entréguenme sus libertades, déjenme meterme en su correo, controlar cómo entran en los aviones, rastrear electrónicamente su existencia y yo les prometo seguridad". Una seguridad que acaba siendo un cuento chino.
+qtrapo: Muchas gracias Carlos y mucha suerte con la película.
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