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El sacrificio del amor
La historia de Fiona y Grant es la de uno de esos amores de vida adulta, pausados, seguros, completos, que han sabido vencer el paso de los años y que han sabido superado los obstáculos más difíciles.
De este tipo de amores en los que uno está dispuesto a dar todo por la otra persona y de donde uno se llega a preguntar: ¿hasta cuánto estarías dispuesto a sacrificar por amor? ¿Y si ese sacrificio supone ser olvidado por la persona a la que amas? ¿Y si lo mejor para esa persona es alejarse de ella? Y de esta idea, recogida de un relato de la escritora canadiense Alice Munro, surge el guión de Lejos de ella, la ópera prima como directora de la también canadiense Sarah Polley.
Desde que debutara en el cine con cuatro años, Sarah Polley ha sabido encandilar a muchos directores por sus cualidades como actriz, entre ellos la española Isabel Coixet que la ha llegado a considerar como su actriz fetiche. De hecho, sus dos películas más aclamadas cuentan con Polley como actriz principal: Mi vida sin mí y La vida secreta de las palabras. Sin embargo, no ha sido hasta ahora cuando la actriz se ha decantado por dar rienda suelta a esta otra faceta cinematográfica. La cinta bebe de la influencia de las historias rodadas por Coixet: Una historia sencilla y bella, rodada sin artificios que muestra la vida interior de sus protagonistas.
La cinta hace una lectura de los sentimientos y vivencias de una pareja a raíz de que ella entre en un centro para tratar la enfermedad del Alzheimer, que cada vez está haciendo más mella en ella. Una vez dentro, el centro tiene una norma: los pacientes nuevos tienen que tener un mes de adaptación, lo que supone que nadie puede visitarles en todo este tiempo. A Grant le cuesta aceptar esta normal pero finalmente accede. Sin embargo, la sorpresa viene cuando pasado este tiempo va a visitar a Fiona y descubre que esta ya no se acuerda de él y que además, se ha enamorado de otro hombre, también paciente del centro. Él no se rinde y va a visitarla cada día. La observa, la admira y la echa de menos. En este tiempo, Grant reflexiona sobre su amor por ella y los sacrificios que está dispuesto a adoptar por su felicidad.
En los escasos flashback que se muestran en la película, el espectador descubre que Grant no siempre fue el marido atento y fiel que en esos momentos se puede observar. Precisamente por eso, el sentimiento de culpa le acecha ante los errores del pasado e incluso se llega a preguntar si la enfermedad de Fiona no será una especie de venganza y juego que le haga reflexionar sobre este hecho. El trasfondo de la película sea el Alzheimer, pero lo cierto es que Lejos de ella no es una película sobre la enfermedad, si no una historia de amor.
Aunque Lejos de ella es un drama, la directora no juega con la lágrima fácil; es una historia llena de intensidad que nos regala dos de las actuaciones más brillantes del 2007: Julie Christie y Gordon Pinset. Sin duda, dos buenos motivos para darle una oportunidad al debut de Sarah Polley.
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