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La tortura en pos de la libertad
Este escalofriante documental, firmado por Alex Gibney, se adentra en el mundo sin ley de las cárceles contra el terror que ha magnificado la administración Bush. Gibney es un reputado productor, guionista y director, responsable del documental nominado al Oscar Enron: Los tipos que estafaron a América. Esta cinta, ganadora de su categoría en el festival de Tribeca, tiene como hilo conductor el asesinato de un joven taxista afgano en la cárcel de Bagram (Afganistán).
En el 2002, un conductor afgano transportaba tres pasajeros hasta la zona de Khost, donde acababa de ser atacada una base estadounidense. Sin saber como el joven afgano acaba en Bagram. Cinco días después fallecía en la cárcel. El parte oficial que entregaron junto al cadáver a la familia, señala homicidio como la causa de la muerte. Tenía las piernas como si les hubiese pasado un tren por encima. Gritaba tanto de dolor que los guardias le seguían golpeando sin saber que el guardia anterior había hecho lo mismo. Alguno incluso afirma a cámara que tuvo que descansar de tanto pegarle. Meses después se descubrió que fue el propio jefe de la policía afgana el culpable de los atentados. Él mismo entregó al taxista como cabeza de turco.
El documental expone las condiciones de vida que el ejército americano impone a los presos de estas tres cárceles. Ninguna de ellas bajo los mandamientos del Convención de Ginebra, que regula las condiciones de vida de los presos de guerra. Gibney sigue también la investigación de una periodista del New York Times sobre las torturas en Abu Grahim, las declaraciones de los militares encargados del mando en las prisiones. Desvela como la administración Bush aprobó una ley que diferencia a los presos terroristas de los presos de guerra y admite la tortura como elemento para combatir el terrorismo.
Mientras se siguen las desventuras de algunos presos, todos ellos encarcelados sin juicio y sin que conozcan las causas que se les imputan, la cinta va mostrando el modus operandi de estas instalaciones. Los presos son mantenidos despiertos durante su encarcelamiento, sólo duermen una media de cuatro horas al día no continuada, se les humilla sexualmente, se les revienta la moral, se les arremete y tortura para que cuando llegue el turno de los interrogatorios estén mentalmente destrozados. Todo en pos de la libertad americana.
Rodado en formato de cine, Taxi el lado oscuro compone un terrorífico relato de lo que sucede en esos lugares donde todo es valido, donde los militares, ninguno con formación especifica para la tarea que realizan, viven presionados para encontrar respuestas, donde se les insta a cruzar los limites para obtener una información. Y luego se les juzga por su barbarie. Y en ese momento no aparece ninguna prueba escrita de cuales eran sus tareas y obligaciones.
Las tres cárceles fueron visitadas decenas de veces por los altos cargos americanos. “Los estáis haciendo muy bien muchachos” se les oye decir. Cuando las famosas fotos de las torturas salieron en la prensa, nadie sabía nada, a pesar de haber visitado las prisiones y visto a los presos. Colgados con las manos por encima de la cabeza, golpeados y con la cabeza en una bolsa negra, todo ello prohibido por el Convención de Ginebra. El mismo tratado que señala que las autoridades que ordenen o aprueben la tortura serán juzgados por crímenes contra la humanidad. Ningún cargo de la Administración ha sido juzgado o ha dimitido por el escándalo de las torturas.
CARLOS BOYERO HABLA DE "TAXI AL LADO OSCURO" EN SU PROGRAMA DE TELEVISIÓN
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