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Steichen era un pintor de prestigio cuando dejó el arte del pincel para volcarse en el de la imagen real. Sin duda fue un artista que alcanzó la cumbre de la mano de Condé Nast y conquistó al mundo desde las páginas de Vogue y Vanity fair. Steichen fue un fotógrafo de moda que se codeó con estrellas de Hollywood y líderes políticos, a los que retrató con igual profesionalidad. Supo retratar tanto tejidos delicados como miradas penetrantes.
Ese fue Edward Steichen. Y así lo presenta el Museo el Traje en una completa exposición temporal que ofrece al visitante la oportunidad de realizar un recorrido cronológico por sus creaciones en sus años de vinculación a la editorial Condé Nast, (1923-1937). Moda, publicidad, retratos, desnudos, danza, teatro, paisajes rurales y urbanos e incluso guerra. Nada escapaba a su objetivo. Pero lo cierto es que durante esos años, en Nueva York había ante él sobre todo mucho glamour. El de las estrellas del Hollywood del momento y el de las selectas prendas que mostraba en cada página de la revista Vogue. Todos quedaban plasmados ante el objetivo con igual cuidado, retratados con fondos austeros y la iluminación justa porque la luz, en palabras de Steichen "es una charlatana".
En sus fotos de moda, los tejidos se tocan con la vista. Los zapatos de Perugia, el último traje de noche de Chanel, o una diadema de diamantes de Cartier son muchas veces los verdaderos protagonistas. Lo demás no importa. Ni el fondo, ni la modelo. Así que si la poseedora de tan hermosa diadema debía salir de espaldas para que el adorno luciera en todo su esplendor poco importa que ésta fuera una famosa actriz de la época.
Pero las cosas cambiaban si de lo que se trataba era de plasmar vidas con nombre propio. Steichen supo fotografiar personalidades y caracteres como muy pocos. Sus retratos de personaje son austeros, sin adornos ni grandilocuencias, pero intensos y enigmáticos. Marlene Dietrich, Charles Chaplin, Fred Astaire o Ginger Rogers posaron ante su objetivo. Entre los más famosos se encuentran el de Winston Churchill que, desde su marco en la pared recoge en su mirada el aplomo y el peso del poder. Otro, que se puede contemplar en esta exposición es el del actor Gary Cooper, vestido de traje y corbata. En esta imagen, parece un galán inmortal, un conquistador de sonrisa sutil y mirada profunda, ligeramente pícara y seductora.
La exposición de Edward Steichen se puede ver hasta mediados de septiembre en el Museo del Traje de Madrid (Avda. Juan de Herrera. Tlf: 91 550 47 00).
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