|
El sonido el Río de la Plata
Bajofondo, el grupo liderado por el compositor, músico y productor argentino Gustavo Santaolalla, arrasó el pasado domingo, 17 de agosto, en su debut canadiense. La banda presentó en Toronto su último trabajo cuyo nombre, "Mar Dulce", es un homenaje al Río de la Plata, que tiene este sobrenombre.
El concierto tuvo lugar en el Mod Club, uno de los mejores locales de conciertos de música alternativa de la ciudad. Poco antes de las 9 de la noche, hora a la que estaba anunciada la puesta en escena, el local ya estaba completo y más de 500 personas se apelotonaban a lo largo de la sala.
Con apenas unos minutos de retraso, salieron a escena los ocho integrantes de Bajofondo: Gustavo Santaolalla a la guitarra y voz, Juan Campodónico en la programación, Luciano Supervielle al piano y dj, Javier Casalla al violín, Martín Ferres al bandoneón, Gabriel Casacuberta al contrabajo, Verónica Loza como vj (videojockey), y Adrián Sosa a la batería.
Las canciones del último disco, "Mar Dulce", entre las que se encuentra Gran Guignol o Cristal, se mezclaron con sus anteriores temas de "Bajofondo Tango Club" como Perfume, o Mi corazón, además de clásico reinventado de La Cumparsita. Aunque su música se ha catalogado como tango-electrónico, tal y como afirma el propio Santaolalla, es mucho más. Y en efecto, su directo así lo acredita. Bajofondo es elegancia, tango, milonga, rock, funk, hip-hop y sobre todo, mucho ritmo. Durante más de dos horas, la banda animó al público gracias a los propios bailes que éstos se marcaban sin ningún tipo de pudor. Todo un despliegue de fuerza y puesta en escena.
Energía con acento criollo
"Viva Buenos Aires che", se escuchaba entre canción y canción. Los argentinos asentados en Toronto vivieron con especial orgullo un concierto en donde el nuevo gurú de la música latina se mostró contento y feliz de tocar por primera vez en la ciudad más multicultural de Canadá.
Canciones nuevas como El Mareo -cantada en este caso por el propio Santaolalla en vez de Gustavo Cerati, quien puso su voz en el disco- o Pa Bailar –el sencillo que se puede escuchar en las radios- despertaron algo dentro de los presentes, pero no fueron las únicas.
Aunque era domingo y al día siguiente había que madrugar para ir a trabajar, el ambiente era el de un viernes por la noche. Los presentes se dejaron contagiar desde la primera nota hasta la última por el nuevo sonido rioplantense, creado por estos músicos argentinos y uruguallos llenos de talento.
A mitad de la actuación, Santaolalla tocó a la guitarra, acompañada del violín, la canción principal de la Banda Sonora de "Diarios de Motocicleta". Sin duda fue el momento más emotivo de la noche en la que los saltos, bailes y el ritmo fluyendo por la piel dejaron paso a la nostalgia y el recuerdo de los países sudamericanos.
Aunque era de preveer que Bajofondo tuviera una buena acogida en tierras canadienses, la cara de los músicos, incluida la del propio Santaolalla, mostraron la satisfacción del trabajo bien hecho y, un tanto sorprendidos, la alegría de que éste guste tanto a aquellos a quienes se lo ofrecen.
"Thank you Toronto, see you next time" (gracias Toronto, nos vemos la próxima vez), se leía en las pantallas que durante toda la actuación ofrecieron piezas de videoarte que acertadamente acompañaban a cada canción. Pero el público no quería que el espectáculo terminara. No querían que Bajofondo se volviera a sus respectivos países sin sentir el calor latino en Canadá. Aplausos, gritos, pataletas, todo valía para pedir "otra, otra, otra". El público no quería irse a casa, quería exprimir a los músicos y sacar de ellos lo máximo posible.
Y se consiguió. Gracias a la insistencia de los asistentes, Bajofondo tuvieron que salir al escenario por dos veces para continuar con un concierto que, aunque duró más de dos horas, supo a poco. Es lo que tiene ofrecer un producto tan bueno: quien lo pruebe y le gusta, se vuelve adicto y no quiere que se acabe.
|