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El regreso de unos héroes de leyenda
La Romareda estaba llena a reventar. Durante años, la vuelta de Héroes del Silencio a los escenarios se había hecho de rogar y un público expectante de rock respondió como correspondía a la situación. Y es que en un principio el concierto del día 12 de octubre en Zaragoza iba a ser el único que la banda iba a ofrecer en España, y eso se notó en el ambiente general de los asistentes donde grandes seguidores de la banda no perdonaron ni una sola canción sin cantar de las dos horas y media que los Héroes estuvieron en el escenario.
El show comenzó muy puntual, a las 21:05 con la melódica Song to the Siren a la que siguió El Estanque, canción que hizo que Enrique Bunbury, Juan Valdivia, Joaquín Cardiel, Pedro Andreu y Gonzalo Valdivia “El Alquimista” salieran a escena preparados para satisfacer las expectativas del público. Aunque hacía veinte años que la banda publicó esta canción de su primer trabajo "El mar no cesa", sonó muy actual. Y es que a pesar de la distancia que ha sufrido la banda, cuando unos temas y unas composiciones son buenas, siempre se puede recuperar esa esencia mágica que hace de la música algo tan grande.
Parecía imposible volver a ver a Bunbury y a Valdivia de nuevo juntos en un mismo escenario, pero después de disfrutar de este concierto, uno se da cuenta de que las redecillas del pasado de ambos músicos han quedado a atrás (por lo menos en cuanto a lo musical se refiere). Y como ejemplo está Deshacer el mundo, canción que solía abrir la anterior gira de la banda antes de su separación, que sonó demoledora, con la contundencia esperada. No hubo grandes explicaciones sobre por qué han decidido volver y las escasas palabras de Bunbury repetían lo que ya sabíamos todos: "esta gira rememora los 20 años desde que publicamos El mar no cesa". Aunque no estábamos allí para escuchar a Bunbury hablar sino para escucharle cantar. Y eso hizo con una sucesión de clásicos entre los clásicos de la discografía de la banda como Sirena varada, Mar adentro, Iberia sumergida, Entre dos tierras, o La Herida, por citar algunos del setlist. Pero, tal y como se anunció, también tocaron temas que no solían introducir en sus anteriores giras como Agosto (canción que en Sudamérica se reemplazó por Bendecida). Así sonó Maldito duende, uno de los clásicos más grandes de la banda:
Bunbury supo meterse a la perfección en ese papel que tanto le gusta de rock star: pantalones de cuero, bailes como antaño y carreras por el pasillo que unía el escenario principal con el secundario. Hacía mucho que el cantante no tocaba ante un público tan numeroso y entregado y se notó que disfrutó de esos recuerdos momentáneos del pasado.
Como referencia a la patrona de su ciudad, Bunbury preguntó al público: "si pudierais pedirle algo a la Virgen del Pilar o a alguien con un poco de poder qué sería… un porrito dicen por aquí…", y seguidamente sonaron los primeros acordes de Opio. Toda una declaración de intenciones. Después de este tema, la banda se movió al escenario pequeño, prolongación del principal (este tipo de puestas en escena está muy de moda en grandes bandas de rock como los Rolling Stones), donde abrieron la parte más acústica del concierto con temas como La Herida y Fuente esperanza. Precisamente después de este tema Bunbury anunció que iban a hacer un descanso de cinco minutos por problemas de voz (cada uno que interprete estas las palabras como quiera...). A la vuelta tocaron Apuesta por el rock and roll, un temazo del grupo Más Birras que publicaron en su álbum de "Rarezas". Fue especialmente emotivo escuchar Héroe de leyenda, la canción con la que comenzó la historia de la banda. Mientras se escuchaba el tema, en las tres pantallas del fondo del escenario principal se venían imágenes de la banda de aquella época, sobre todo de un Bunbury de pelo largo y cinta en la cabeza. De vuelta al escenario grande, los Héroes siguieron mostrando su saber estar musical con Nuestros nombres, tema que abre el que para mí, es el mejor trabajo de los Héroes, "El espíritu del vino".
El despliegue de medios para esta gira ha sido brutal. No había más que ver el escenario para darse cuenta de que sólo los más grandes llevan un equipo así. Un espectáculo digno de una gran banda donde además de un potente sonido, dos pantallas laterales y tres centrales, hubo llamaradas de fuego mientras sonaba Avalancha, confeti plateado con La chispa adecuada y un cierre final de fuegos artificiales que vino después del tema En brazos de la fiebre, uno de los temas favoritos de Bunbury, según ha expresado él mismo en alguna ocasión. Precisamente, así sonó Avalancha en el concierto:
Durante todo el concierto, se sucedieron distintas imágenes en las pantallas. Desde frases significativas como "la fama es el opio del triunfado", hasta imágenes de distintos trabajos del genial artista holandés Escher, el representativo cuadro "Neptuno devorando a su hijo" de Goya, símbolos hindúes y de tribus iberoamericanas o imágenes en blanco y negro de distintos conflictos.
Fue gran concierto que no decepcionó a nadie, aunque todos hubiésemos deseado que los dos bieses hubiesen sido tres... El show fue un largo repaso nostálgico a la trayectoria de Héroes, que se centró especialmente en sus primeros trabajos: "El mar no cesa" y "Senderos de traición", pero que también supo rescatar la esencia de "El espíritu del vino" y "Avalancha". Después de esta contundente actuación, muchos pensarán que es posible un regreso de la banda pero, sinceramente, no lo veo posible. Aunque a muchos nos duela, lo mejor para alimentar el mito, la leyenda, y la buena imagen de la banda, es que la carrera musical de Héroes del Silencio acabe con estas actuaciones. Hay que aceptar que, como dicen los propios Héroes, "casi nunca las cosas duran para siempre".
Setlist:
Song to the Siren
El estanque
Deshacer el mundo
Mar adentro
La carta
Sirena varada
Opio
La herida
Fuente esperanza
Apuesta por el rock and roll
Héroe de leyenda
Con nombre de guerra
No más lagrimas
Nuestros nombres
El mar no cesa
Entre dos tierras
Maldito duende
Iberia sumergida
Avalancha
(Bises)
Oración
Tumbas de sal
La chispa adecuada
(Segundos bises)
Tesoro
Malas intenciones
En los brazos de la fiebre
(Agradecimientos a Paula Astudillo por la fotografía del principio del artículo)
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