Aquellos que han visto la película de Mike Nichols, Closer (2004), sin duda recordaran las suaves melodías que se cuelan por la cinta, entre las sonrisas de la bella Natalie Portman. “The Blower's Daughter”, “Can´t take my eyes off of you” y “Cold Water”, forman parte de O, el primer album del irlandés Damien Rice (1970). Allá por 1999, Damien dio un giro en su vida y abandonó a su grupo en vísperas de la grabación del que iba a ser su primer disco. Abandonó el estudió de la Polygram, cogió su guitarra y se fue a recorrer Europa.
Pasó por Italia y el Mediterráneo, y acabó tocando con unos amigos en los bares y locales del centro de Dublín. De su etapa como viajero recuperó la serie de temas que dieron forma a su primer álbum en 2001. De aquel trabajo se dijo de todo y siempre bueno, premios musicales incluidos e invitación a Glatonbury. Mucha gente vio en Rice una sensibilidad especial, una melodía sensual y sugerente, un mensaje, buenas canciones a los que asociar bellos recuerdos.
Desde aquel disco hasta hoy han pasado seis años en los que nada o casi nada se ha sabido de este hombre. Yo he le conocí a través de la cinta de Nichols, en ese mundo de celos y engaños que se encumbra con las canciones del irlandés. Y desde 2004, he esperado volver a oír su nombre. Finalmente, más de dos años después salió su segundo trabajo 9, disco que no ha mantenido las expectativas de la crítica y que no ha convencido lo suficiente a los fans que han esperado tanto tiempo algo nuevo de Damien. A mí me encanta. Cierto que no iguala la soberbia calidad de O, pero comparaciones al margen, vuelve su genio, su voz rasgada, su forma de compartir historias y de hacer hermosa una tarde mirando por la ventana.
Han pasado meses desde que su disco cayó en mis manos y he tardado demasiado en hacerlo mío, en hacerle un hueco en mi vida y dejar que me robe algunos recuerdos de primavera, pero ya ha entrado y va a ser difícil echarlo sin que se ate a algo. Quizá eso sea lo más bonito de la música, ver cómo una canción entra, te roba algo, y años después en un bar de paso, en un coche que no es el tuyo, en una radio que nadie recuerda, aparece, te golpea con fuerza, te devuelve el hurto. Damien Rice no será un cantante de himnos, de veinte discos, de tres temas inolvidables, pero sin duda sabe hacer canciones que te detengan el tiempo.
Más sobre Damien Rice: en www.youtube.com podéis ver los mejores videos, muy buenos los de blanco y negro del principio, las sesiones del AOL y el Nine Crimes en Central Park.