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Nacha Pop, la famosa banda de los ‘80 ha anunciado su vuelta a los escenarios. Para algunos, este regreso no es más que una manera aprovechar el tirón de los éxitos del pasado y sacarse unas pelas con esto. Y no les falta razón, pero la voz y melodías de Antonio Vega y Nacho García marcaron una época y, para todos aquellos que no pudimos vivir La Movida, poder ver en directo a unas de las bandas más emblemáticas de la historia de la música española es de agradecer.
Son muchas las ciudades españolas que tendrán la oportunidad de disfrutar del directo de Nacha Pop, de canciones ya clásicas como La chica de ayer, Grité una noche o Relojes en la oscuridad, que recuerdan a la época dorada del pop español y todo lo que esto acarreó. Pero yo no los veré en mi ciudad, Madrid, sino en el festival Sonorama en Aranda de Duero (Burgos) junto con una gran representación de buenos grupos de la escena actual como Deluxe o Los Planetas y compañeros de la escena de entonces como Fangoria.
Precisamente le regreso de Nacha Pop es el ejemplo más claro de cómo acabaron tantas bandas de entonces y de cómo puede afectar la droga en una persona. Antonio, un genio de la lírica es el ejemplo más claro. La droga ha hecho estragos en él hasta perder a su pareja por sobredosis a la que escribió su trabajo más sentido: “3.000 noches con Marga”.
El próximo día 17 de agosto en el Sonorama me reencontraré en los escenarios con Nacha Pop, la banda que marcó la época de mis hermanos, con las canciones que forman parte de la banda sonora de mi casa, con parte de nuestra historia, en definitiva, con dos grandes músicos.
Será un concierto de revival y estética ochentera que tanto llama la atención tanto a aquellos que la vivieron por los recuerdos que despierta como a aquellos otros que no la vivimos pero que supimos que ésta supuso el despertar de una nueva época, de una apertura social y cultural. En definitiva, la antesala de nuestra historia musical, de la vibrante vida nocturna de la capital, de un movimiento que merece la pena recordar.
Aunque no lo viví, siento nostalgia por esa época y sí, lo reconozco, me encanta recordar el pasado y pensar que por momentos puedo formar parte de él y… ¿qué mejor modo de hacerlo que a través de un concierto? Ya queda poco para vibrar con la música de Antonio y Nacho.
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