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El músico que nunca defrauda
La noche del pasado sábado 20 de febrero, alrededor de 8000 "fitipaldis" se congregaron en el pabellón del Recinto Ferial de Ciudad Real para corear las últimas canciones de un Fito y Fitipaldis que dieron todo en la capital ciudadrealeña y fueron de menos a más.
Para abrir boca, La Cabra Mecánica caldeó un pabellón que ya de por sí fue muy caluroso. Con su conocido tema de Felicidad, los del Lichis dieron un paseo por sus temas más conocidos y por su último y definitivo álbum, según confirmaron hace meses.
La gente se animó con su música, pero la pausa entre el fin de los teloneros y el comienzo de los vascos se hizo eterno en un recinto donde la ventilación brilló por su ausencia.
El Fito "animado"
A pesar de que al inicio del espectáculo la animación en las pantallas gigantes mostraban a un Fito Cabrales de dibujo animado que corría a toda velocidad en moto para no perderse su propio concierto, los vascos fueron puntuales a su cita con los ciudadrealeños y con el primer single de su último álbum, Antes de que cuente hasta diez, desataron la euforia del pabellón.
Con su habitual imagen de boina, botas y pantalones de pitillo, Fito y los suyos siguieron animando el cotarro con otro tema de los de siempre, de esos que el público agradece y nunca se olvida de la letra. Un buen castigo dio paso a los saludos del soldado del rock a su escuadra ciudadrealeña y a los que volvió a regalar un tema de su anterior disco, Por la boca muere el pez.
Pasó una hora como si hubieran sido 15 minutos, y el Lichis, líder de La Cabra Mecánica, se reencontró en el escenario con su amigo Fito para cantar Barra americana, y tras la canción, darse un descanso que pareció un final. La gente, con ganas de mucho más, no dudó en hacérselo saber a los Fitipaldis, sólo por si acaso a los vascos se les ocurría dejarles a medias.
No lo hicieron. De hecho la primera parte del concierto fue sólo un aperitivo de lo que tenían preparado para el público. Lo más lejos a tu lado y Soldadito marinero hicieron enloquecer a un aforo que, a pesar del calor del recinto por la mala ventilación, se dejó la voz en cada canción y las palmas en cada final.
El vasco recordó una de sus épocas anteriores, cuando formaba parte de Platero y tú, y solos en el escenario él, su guitarra y su cigarro, cantaron como si fuese en la intimidad ante unas 8000 personas Al cantar.
La banda de los Fitipaldis tampoco defraudó, encabezada por un Carlos Raya que punteó la guitarra como sólo los grandes lo hacen y que se marcó un solo con Fito, española en mano, que dejó a todos boquiabiertos con Abrazado a la tristeza. Aunque el final se palpaba en el ambiente, pues habían pasado casi dos horas desde aquella primera canción que da nombre a la gira, Fito seguía viniéndose cada vez más arriba, y con él su banda, que ante la insistencia de los presentes, alargaban cada tema para dejar bien claro por qué son consideradas una de las mejores bandas de nuestro país.
Llegó otro momento que gustó mucho al público, siempre agradecido ante cualquier palabra del Cabrales. Dijo que venían de tierras vecinas, de otro lugar de La Mancha, concretamente de Talavera de la Reina, y que los talaveranos habían grabado el pasado viernes una sorpresa para los ciudadrealeños. Se trataba de un vídeo grabado en su directo del Recinto Ferial talaverano, en donde los locales saludaban entre palmas a los de Ciudad Real. En el pabellón ciudadrealeño se hizo lo propio, pero esta vez las miles de voces saludaban a los gijonenses, que recibieron a la banda vasca el pasado fin de semana por partida doble.
Esto animó nuevamente al público, encantado con la espontaneidad de Fito y con la iniciativa creada por el grupo de que su público se mande saludos entre sí de concierto en concierto. Y de nuevo un paso por discos anteriores de los de Bilbao, con Corazón oxidado, que se advierte ya el final del concierto. Sin embargo, volvieron a darlo todo ante un público que no estuvo dispuesto a regalar ni un minuto de menos, y que dispuesto a aplaudir hasta enrojecerse las manos, pedía otra canción más. Fito elogió a su público y les dijo: "Qué te voy a contar, si yo acabo de llegar..."
De nuevo parecía que a los miles de fans les iba a dar algo, y es que sin duda los temas de siempre fueron los que gustaron más, y por eso Fito y los suyos alternaron las canciones de su último y aclamado disco, con los temas que todos tienen en la memoria de años anteriores, en un concierto que duró cerca de dos horas y media.
Sin duda un concierto que, con dos partes, fue de menos a más tanto por parte del propio grupo como por el público, que se fue animando a medida que la banda fue soltándose hasta llegar a ser muy cercana y haber sudado la gota gorda.
* Foto: Beatriz Barba
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