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El sábado 22 de septiembre, las calles del centro de Madrid se vistieron de música. Desde las 4 de la tarde y hasta casi la medianoche, el Festival Pura Vida, dentro del ambicioso programa cultural La Noche en Blanco, llenó la capital de ritmo y nos preparó para vivir una noche llena de arte.
Este festival urbano ofreció música para todos los gustos. Desde el mejor indie del momento hasta funk, techno y drum and bass. Todo un abanico de posibilidades que no dejó indiferente a nadie. En concreto, el escenario de pop-rock Hellomoto (promotores principales del evento) fue el más concurrido y también el más interesante. La oferta era más que apetecible: Second, Triánguo de Amor Bizarro, Babamars, La Habitación Roja y los australianos Sneaky Sound System.
La banda murciana Second abrió el festival con uno de los últimos conciertos de la gira “Invisible”(a finales de año saldrá el nuevo trabajote la banda) bajo un sol de justicia. Tal y como viene siendo habitual en ellos, el grupo ofreció un contundente directo donde prácticamente se tocaron todos los temas de su disco “Invisible” (Tu inocencia intacta, Fortune Day, Nada te dirige…). A pesar de no congregar a un público numeroso (sin duda la hora no jugó a su favor), éste respondió de manera muy favorable, y es que a la banda se le nota que le gusta tocar en directo y eso se transmite en el escenario. Especialmente interesantes fueron los temas Horas de humo, Her diary y un más que rotundo Erased World. Más allá del sonido brit-pop que se respira en sus trabajos de estudio, con sonidos limpios de guitarra y ritmos perfectamente definidos, su directo muestra una fuerza que les hace destacar encima de un escenario, siendo este su mejor aliado. Por si cabía alguna duda de cuáles son las influencias musicales de la banda (desde míticos como The Stones Roses y Joy Division hasta grupazos actuales como Interpol o Arcade Fire), la actuación acabó con una trabajada versión del clásico de The Clash: London Calling.
Una vez que la banda de José Ángel (cantante), Jorge (guitarra), Javi (guitarra y teclados), Fran (batería) y Nando (bajo) acabara con su actuación, Triángulo de Amor Bizarro subieron al escenario a hacer lo propio y tocar temas de su disco, que recibe el mismo nombre que la banda. Esta formación es una de las revelaciones del indie del momento y según la acogida que está recibiendo en el sector, todo apunta a que darán mucho que hablar. Temas de pop oscuro, un tanto psicodélico, que dieron una agradable atmósfera a la tarde madrileña.
Después vino el sonido sesentero de Babamars, con una calle Fuencarral bastante más llena que en un principio, y a eso de las 21:30 subieron a escena los veteranos La Habitación Roja (LHR). Este clásico de la escena independiente formado por Jorge (voz y guitarra), José (batería), Pau (guitarra) y Mark (bajo), presentó su último trabajo “Cuando ya no quede nada” (2007). Sonó especialmente bien el primer single del álbum: La vida moderna, al igual que otros temas nuevos, que siguen la misma estética de la banda: canciones de pop melódico, de esos que siempre se agradece escuchar en directo mientras se está tomando una copa con los amigos. Por desgracia, los allí presentes no pudimos disfrutar como se merecía el concierto de LHR debido a la lluvia. Sin embargo, hay que decir que la banda congregó a un gran número de personas, lo cual demuestra por qué es una de las bandas independientes mejor valoradas.
Para acabar con esta cuarta edición del Festival Pura Vida, actuaron los australianos Sneaky Sound System, banda que ha taloneado en su país al mismísimo Jamiroquai. La preciosa voz de la cantante encandiló a más de uno de los allí presentes. Sus melodías sonaron muy bien entre la multitud que se congregaba entre la calle San Vicente Ferrer y la calle Fuencarral.
En el resto de escenarios que completaban la oferta del Festival (el Escenario Estrella Damm de techno y tech-house, el Escenario Sennheiser donde se pinchaba minimal, funk y house beats, y el Escenario Red Bull donde se escuchó hip-hop y drum & bass), pasó lo mismo que con el escenario principal. Durante las primeras horas a penas había unos cuantos animados en el centro de las plazas correspondientes, pero a medida que iba oscureciendo –con lluvia incluida- las calles se iban llenando tanto de seguidores de ese estilo musical como de curiosos interesados en pasar un buen rato con la sesión correspondiente.
Al acabar los conciertos a eso de la medianoche, Madrid siguió con La Noche en Blanco. Entre la abrumadora colección de actividades de esa noche, yo (al igual que miles de jóvenes) me decanté por una: El Matadero. El inmenso espacio de naves situado en el sur de la capital ofreció conciertos de DJ´s –donde destacó Telephunken-, performances y instalaciones de videoarte. A pesar de ser una genial idea que debería de repetirse más veces al año, la avalancha de público hizo que la organización decidiera suspender las actividades a las 4 de la mañana, cuando estaba previsto hacerlo a las 7.
Esperemos que al año que viene volvamos a disfrutar de eventos como el Festival Pura Vida que ofrece música en la calle, algo que debería de ser más habitual en Madrid, y que los organizadores de las actividades de El Matadero hayan aprendido la lección para la próxima. Hasta entonces, y a pesar de todo –aglomeraciones, dificultad con el transporte público etc,- la Noche en Blanco nos lo hizo pasar muy bien en la calle.
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