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Sonorama 2008
Creo que se me ha ido la olla. Lo que iba para crónica del Sonorama se ha convertido en un relato punk de lo que allí sucedió. La música está, pero en un lugar secundario. Presento una visión un tanto personal de lo que vi, escuché y pensé a lo largo de los dos días que estuve en el Sonorama 08.
Mierda, joder, coño. Lo sabía. Tenía que haber ido a Almería. Ya es tarde, estoy en Aranda, en el Sonorama. Cargando con la resaca de mi vigésimo quinto cumpleaños y cinco mantas con dos almohadas. Un puto polígono a las afueras, el camping en un parque, una botella de Ribera y la presentación de los que serán mis compañeros de viaje.
Una ex compañera de trabajo y musa de la modernidad que poco pinta con este cartel, Lluis, pelo rojo, pantalones pitillo, veinte años, ultra gay y gran tipo, Laura (19), actriz, lesbiana, promiscua e hiperactiva, muy divertida. Rati, fan myspace del grupo de Lluis y Laura y más gay que todos juntos, también está ella. Mi compañera de los últimos viajes. Decido emborracharme de un modo rápido e indoloro. Llegamos un día tarde y unas horas tarde, pero justos para Gogol Bordello. Una de las pocas bandas extranjeras y de las pocas que ponen un poco de luz a un cartel homogéneo y monótono, demasiada tristeza en Aranda. Toca bailar, dar botes, berrear y saltar. Aún es pronto, pero las perspectivas de diversión sin control acaban a la par que el concierto. Una buena sorpresa, mucha clase a ritmos ska, punk, con toque Kusturika y versión de Mala Vida de Mano Negra para cerrar. Una de las grandes ovaciones de la noche, buen grupo. Las horas pasan y las copas van cayendo alrededor de los hijos de Los Planetas. Otros granadinos, Lori Meyers, defienden un directo correcto y emocionante. La gente canta con el mechero encendido. Que puto asco. Me suenan bastante parecidos a otros que también suenan parecidos. Hago tiempo en la barra hasta Nada Surf, los otros neoyorquinos del festival aunque el bajo es madrileño.
Ella se tambalea borracha, está graciosa, se descojona, Ellos van hasta arriba, yo sigo bebiendo. Tres chicos se ponen unos tiros de speed cerca nuestro, otros hablan del cartel de mañana. Nada Surf está tocando de puta madre, dando un toque distinto al festival. Nosotros no paramos quietos, copas, visita al coche, al mercadillo, comemos algo, más copas, alguna caída al suelo y bastantes botes. De lejos se oye a Sidonie, otros cracks que han conseguido un sonido propio y definido. Horas después me encuentro en la barra al madrileño de Nada Surf, no recuerdo su nombre, le felicito, nos descojonamos, hablamos de Raúl, de la Selección, me cuenta que iba a haber tocado con la camiseta, pero que se la ha dejado en casa. Nos damos un abrazo y se va. Hace frío.
La historia de Rati
Rati no habla, sólo merodea alrededor del grupo y sonríe tímidamente cuando la ofreces un trago o un cigarro. Me cuenta Lluis que la conocieron por Internet y que es fan de su grupo. Laura me explica que Rati se la quiere follar y que tal vez lo haga. Para una fan que tienen hay que tratarla bien. Rati es bajita, silenciosa, con el pelo por los hombros y poca gracia, o eso pensaba. Ha venido con unos amigos, pero nada más vernos se había unido a nosotros. Me explican todo esto mientras la organización jode el concierto de Triangulo de Amor Bizarro haciéndoles tocar en un polideportivo con una acústica asesina. Dos horas después Julio Ruiz trona los platos con el segundo respiro que me da la noche del indie nacional. De pronto es de día, ha llovido, no me he enterado, de pronto estoy en Milagros, de pronto estoy dormido.
Qué razon tienes Romay
Me levanto muchas horas después completamente jodido, no puedo moverme. La meto mano. No recuerdo como hemos llegado a Milagros, es más, no sé que coño es Milagros. Ella hace memoria. Recuerda un taxi, hotel. 101. Nos han dejado una cama. La musa me salvó de la intemperie aunque se equivocó de número de habitación y nos hizo forzar la puerta de una chica que dormía tranquilamente a las ocho de la mañana. Consumo tele y resaca. La semifinales de dobles femenino de tenis. Ganamos, hay medalla. El baloncesto contra EEUU. Palmamos de cuarenta, la resaca va a peor. Romay explica a todos los espectadores que “una cosa es una cosa y seis media docena”. Que razón tiene. Más zapping. El pocero, CNN+, Cine de Barrio, Zapping. Disney Channel, la puta crisis, un publireportaje de un dobla camisas, concursos de mierda, Carlos Sobera totalmente enzarpado. La tele es la ostia, si pudiera moverme la apagaría. A media tarde llega la musa reventada, la dieron cobijo en el pueblo. Ha dormido dos horas y une su resaca a la nuestra. Y nos vamos perdiendo cosas, la visita a las bodegas (luego supe la larga cola que había), los conciertos de la mañana, conocer el pueblo, empezar a beber, el concierto de Quique González. A mamarla.
Nos recuperamos y llegamos a tiempo para oír los lamentos de Iván Ferreiro. La musa y ella se quieren morir. Se tiran en el suelo y protestan. Hay un eclipse parcial de luna. El concierto va de menos a más sin llegar a emocionar. "Mentiroso, Mentiroso" no tiene la buena pinta de sus anteriores trabajos, el concierto es bastante soso y lineal.
Nawja y el cristal
Nos encontramos con Lluis y Laura, no está Rati. Han dormido dos horas y llevan en píe todo el día. Empezamos a beber. Jet Lag dan un buen concierto, poco a poco van creciendo, tienen tablas y un par de canciones tremendas, no hay demasiada gente viéndolos. La resaca empieza a volver a ser borrachera. Un tío con gracia intenta ligar con Ella. En la zona chill out están pinchando música negra y la gente que hay parece pasárselo mejor el resto. Uno de la organización pasa cristal. Están pinchando música de Soul Jazz Records. No me quedan tickets de bebida. Vamos a por ellos y el Ticket to ride de los Beatles me recuerda que está tocando Deluxe. Aunque me gustaban más cuando hacían las canciones en inglés están dando un concierto cojonudo. Me cruzo con Quique González. “Qué pasa Quique, cómo va eso”. Sonríe y saluda con la mano. Xoel tiene bastante talento, una vez le vi cantar al piano y armónica y me pareció un crack. Buen concierto, algunos temas con un punto moña, pero todas suenan cojonudas cuando la banda arranca. Cuenta que se va a dar un largo descanso tras este concierto y que es una noche especial. El eclipse se está acabando. Me han gustado. Lo hemos pasado bien. Nos unimos al grupo para ver a NawjaJean, la otra gran cita de la noche.
Un colega de estos se ha estado metiendo cristal por la nariz y está tirado entre la gente que baila. Nawja sale puestisima, o al menos ese parece el personaje que se ha inventado como cantante. Carlos está tremendamente gordo. Laura grita “Carlos guapo”. Hay que animarlo, apunta.
El concierto es muy bueno, ese toque trip hop suena de lujo, mejor en directo, mejor a las tres de la mañana. Nawja habla y canta con los ojos cerrados, se tira por el suelo y baila meciendo el píe, susurra al micro, berrea, ríe. Todo un personaje, difícil saber si real o actuado. Cuando acaban la noche se vuelve al polideportivo. Hoy no hace tanto frío. La acústica es mejor. Toca Krakovia. Laura se va a primera fila a saludar al guitarrista, cuando unas chicas le gritan lo bueno que está, Laura puntualiza que además folla muy bien y se vuelve para atrás con el resto. Cuando acaba el concierto decido desaparecer, borrarme, desenchufarme, dormir. A las once de la mañana, la musa, Lluis y Laura aporrean nuestra puerta, no se han acostado. Me cuentan que Rati tenía montada una rave en el camping y que iba ofreciendo ron dominicano a todos los que llegaban. Nos vamos a Madrid, nos los llevamos. Desayunamos, llenamos el Clio hasta arriba y arrancamos. Nos vamos de Milagros, del Aranda del Duero que no visitamos. Se acabo otro festival. El cuarto del verano. ¿El más surrealista? Tal vez. Del Sonorama no me quedo con demasiados grupos, los conocía a casi todos y me sorprendieron muy pocos. A la reunión del indie nacional le faltaba variedad de estilos, bandas y enfoques. Variedad de bebidas, variedad de público.
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