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Este tiene que ser el año de la consolidación del Summercase. Tras el asombroso cartel que reunieron para su año debut, los organizadores del evento, que comparte músicos entre Madrid y Barcelona, han conseguido mantener el altísimo nivel.
El descampado de Boadilla del Monte, sigue siendo un sitio horrible para pasar una tarde de julio, pero por los distintos escenarios fueron pasando grupos y artistas que dejaron la sensación de que por fin Madrid tiene un festival veraniego a la altura de su vida cultural.
La presencia española del viernes 14 de julio se resumió en un caluroso concierto de los Sunday Drivers. Los chicos de Toledo aceptaron su papel secundario y bordaron una actuación en la que el sol todavía picaba y daban pocas ganas de bailar.
El regreso de James, los primeros blanditos de chándal de Adidas, fue el primer concierto en el que la afluencia de público fue masiva. Labanda inglesa, que en su época llegó a tocar en Wembley, venía con un disco de grandes éxitos que hizo bailar y disfrutar con temas clásicos en el ambiente indie de la capital.
Durante las siguientes horas la acción estuvo dentro de las carpas. Jarvis Cocker, el ex de Pulp me dejó una de las mejores sensaciones de la noche, a pesar de su negativa a tocar los temas que le dieron la fama en aquel Glatonbury de finales de los noventa. Se presentó con su nueva banda y disco, y dio un espectáculo difícil de igualar. Bailes raros, voz profunda y en forma, carisma, actitud de sexsymbol, no son pocos los que le conceden ese titulo en Inglaterra. Temas como Black Magic (banda sonora de una de las películas de Harry Potter), Dont let him waste your time o Babys coming tonight sonaron en una carpa abarrotada mientras el sol se empezaba a poner.
En el mismo sitio y con la misma actitud que Jarvis, aparecieron The Gossip, sin duda la mayor y más grata sorpresa de la noche. Una impresionante dama de 100 kilos de carne de Arkansas embutida en una vestido negro y girando a cuatro mil vueltas por minuto, que tiene una voz a medio camino entre Janis Joplin y Aretha Franklin. Carisma, nervio, humor y actitud. Querían agradar y lo hicieron, difícil es no hacerlo con semejante voz. Está vez la buena de Beth se quedó vestida, cuentan que suele acabar sus conciertos como Dios la trajo al mundo. Sí sonó su himno gay, Standing in the way of control con el comienzo de una de las canciones de Madonna. Y la gente entregada.
Por el escenario grande, y a la misma hora sonaban Jesus and Mary Chain, una banda con sabor a clásico que rememoró los mejores años de su carrera y dejaron la perla de “Lost in Translation”: Just Like Honey. Algo más soso sonó Air, los franceses congregaron a bastante público, aunque les costó demasiado hacerlo bailar.
Kaiser Chiefs fue para muchos la actuación de la noche. Arracaron de golpe con Every day I love you less and less, la canción que les lanzó al reconocimiento en Inglaterra y la enlazaron con Na na na na naa, otra de las grandes canciones de “Employment”. Luego fueron presentando las canciones de su nuevo álbum, en uno de los más bailables conciertos de la noche.
Y así fue el primero de los dos días del Summercase, muy caluroso, muy bailable, con alguna decepción y muchas gratas sorpresas. Mañana más calor, más conciertos y más historias.
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