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Siempre, Mario, siempre
Recuerdo una mañana sin clase en una cama danesa, algo de sol en el abigarrado invierno vikingo, un cigarro al lado de un té junto a un libro de Mario Benedetti, "La Tregua". Una triste novela de un viejo jubilado que comienza un historia amorosa, una tregua en la tristeza de la vida. Recuerdo aquel libro con cariño y pausa, leyendo despacio, masticando la dulce prosa del uruguayo.
Meses después devoré otra delicia, "Memoria y esperanza". Un libro de poesía de un octogenario a los jóvenes,
un libro cercano repleto de enseñanzas y consejos en los que el viejo
poeta hablaba el idioma de los jóvenes, compartía sus inquietudes y
escuchaba su problemas.
Ese libro me recordó los primeros versos que leí a Mario, aquel cautivador "El amor, las mujeres y la vida". Sabias reflexiones, lindas memorias, bellos versos.
Hoy se ha apagado esa voz, ha muerto Mario Benedetti, El poeta del compromiso titula el diario El País. Para el mundo dejo un legado, para sus familiares y amigos, recuerdos. Para muchos dejo algunos de los versos más hermosos del último siglo. Mario fue muchas cosas, para mí, por edad me tocó el Mario abuelo que se acercaba a sus nietos y contaba historias y enseñaba con su experiencia. Ese Mario postrero me cautivó, captó mi interés y mi amistad. Por eso se ha ido un poeta, un escritor y un gran amigo, amigo de letras en papel que por los ojos te llegan al alma. Hasta siempre amigo.
AYER
Ayer pasó el pasado lentamente
con su vacilación definitiva
sabiéndote infeliz y a la deriva
con tus dudas selladas en la frente
ayer pasó el pasado por el puente
y se llevó tu libertad cautiva
cambiando su silencio en carne viva
por tus leves alarmas de inocente
ayer pasó el pasado con su historia
y su deshilachada incertidumbre/
con su huella de espanto y de reproche
fue haciendo del dolor una costumbre
sembrando de fracasos tu memoria
y dejándote a solas con la noche
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