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Sergi Pámies; Veinte formas de mirar la vida
Sergi Pàmies (París, 1960) no se debe aburrir, no con ese mundo interior, no con ese sentido de aventura que infunde a lo cotidiano. Nadie que vislumbre la breve vida de una gota de agua puede pasar por un ser aburrido. Si te comes un limón sin hacer muecas (Premio Ciudad de Barcelona 2007, Anagrama), es un conjunto de veinte relatos breves que sorprende por divertido.
No una diversión de carcajadas, más bien de la que hace que el tiempo vuele, se esfume, deje de existir. Enrique Vila-Matas señala acertadamente en el prólogo que Pàmies engaña en este libro. Engaña porque te vende "como breve lo que en realidad es un libro interminable, infinito". Y así sus 132 páginas se hacen largas, eternas. Porque la realidad que esconden no es fugaz, más bien cotidiana. El mundo que crea es que el mundo que habitamos: familias, trabajos, responsabilidades, vicios, errores, secretos. Sus historias son perspectivas, modos de contemplar, puntos de vista diferentes. Con un humor serio, Pámies cuenta la historia de unos padres que se divorcian para que su hija no se sienta diferente en el colegio, las consecuencias que no sucedieron de un polvo fortuito entre escritor y lectora o la historia del hombre que se tuvo que morir para saber si le querían. La mayoría basados en el surrealismo, otros, por contrapunto, en la realidad. Casi todos magníficos.
Pámies comenzó su carrera como escritor a mediados de los ochenta con la publicación de su primer libro de cuentos, Debería caérsete la cara de vergüenza. Una obra que fue bien acogida, siguió con los cuentos en Infección, para posteriormente adentrarse en la novela. La primera piedra (1990), El instinto (1993) y Sentimental (1997). Con el siglo nuevo volvió a los cuentos en La gran novela de Barcelona (1997) y El último libro de Sergi Pàmies (2000). Tras siete años de silencio contenido, su perspicaz punto de vista vuelve para deslumbrar con este Si te comes un limón sin hacer muecas.
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