|
Un run run me ha perseguido todo este verano. Allá donde iba oía hablar del movimiento LOMO, e ingenua yo, sólo se me ocurría pensar en un movimiento de aficionados al buen ibérico salmantino. Pero una mañana de domingo, mientras me desperezaba oí de nuevo la palabra LOMO a través del aparato de radio y decidí que ya era hora de saber qué era el susodicho movimiento.
Ese mismo día me enteré de que el famoso LOMO era un tipo de cámaras fotográficas originarias de la URSS, allá por la década de los sesenta. Hasta ahí, nada especial. Lo realmente sorprendente es que de un tiempo a esta parte ha reunido a una legión de fans, que no han dudado en dejar a un lado sus cámaras digitales para rescatar del pasado estas cámaras con múltiples objetivos.
Puede que mi gran hallazgo no resulte muy deslumbrante, pero viendo el producto final, cualquier aficionado de la fotografía queda fascinado por este tipo de instantáneas. Lo mejor de las lomo son sus colores difuminados, aunque muy saturados, que dotan de un sabor nostálgico a las imágenes. Además, llama la atención ese contorno oscuro en el que se refugian los escenarios… como si estuviéramos buceando en un túnel del tiempo del que recuperar recuerdos entrañables.
Es curioso el modo en que fueron rescatados del olvido este tipo de cámaras. Fueron dos estudiantes vieneses, que estaban de vacaciones en Praga, quienes encontraron una de estas cámaras en un mercadillo de objetos antiguos. Se enamoraron de ellas y comenzaron a extender la filosofía LOMO, que ya lleva más de diez años por todo el mundo y cuenta con una legión de admiradores.
Si me tengo que quedar con algo de este movimiento es con la espontaneidad de las fotos ya que para usar estas cámaras no hay que pensar, ¡sólo disparar! Es tal el movimiento de seguidores que se ha creado una Sociedad Lomográfica Internacional, que tiene delegación en ciudades de todo el mundo. Ésta es la web correspondiente a nuestro país: www.lomospain.com. En ella hay información de tiendas donde comprar este tipo de cámaras analógicas –recientemente han salido nuevos modelos ojo de pez o, incluso, subacuáticas-, su historia y evolución y las exposiciones que se han hecho con estas fotografías. Aficionados hay muchos y muy variados. Si tú quieres convertirte en un “fotógrafo LOMO” puedes hacerte con una de estas cámaras míticas por poco más de 40 €. A primera vista pueden parecer de juguete, pero el resultado final no es ningún juego, una vez que usas una de estas antiguas cámaras soviéticas es imposible no quedarse atrapado por su encanto.
Aunque soy bastante novata en este movimiento, sí he comprobar de primera mano el resultado de las cámaras HOLGA, una variedad de cámara LOMO. No es tan sencilla de encontrar como los nuevos modelos, pero sin duda de ella se desprende esa magia que tienen los objetos antiguos de coleccionista. Se pueden adquirir a través de portales de subastas por Internet. Sin embargo, hay mucha gente que no está dispuesta a desprenderse de las facilidades de la era digital. Por eso, si uno no estás dispuesto a volver a usar carretes, siempre se puedes reproducir el efecto LOMO utilizando Photoshop. En esta web te dan pistas sobre cómo conseguirlo: http://www.webintenta.com/efecto-lomo-con-photoshop.htm
Ya no hay excusa para no formar parte de este movimiento tan popular. De hecho, y tal y como se puede ver en su web, se está creando un gran archivo sobre las vivencias diarias de los seguidores de la lomografía, este es el LomoWorldArchive. Cualquier persona puede participar en este archivo ya que este movimiento pone el arte al alcance de todos, cualquier persona con un mínimo de creatividad, interesada por la cotidianidad puede formar parte de esta sociedad. Si tú quieres ser el próximo en dejar tu granito de arena en el movimiento LOMO, ¡no lo pienses, ¡DISPARA!
Este movimiento tiene sus propias reglas:
1. Lleva tu cámara siempre a cuestas: la característica principal de la lomografía es improvisar, no planear cada toma.
2. Utilízala siempre. Cada momento de tu vida tiene su propia riqueza, no pierdas esos pequeños momentos.
3. Lomografiar no interrumpe tu rutina cotidiana, la pone en escena: la lomografía es parte de tu vida, te acompaña a todas partes, es parte de tu ser.
4. Dispara desde la cadera: la cámara en la cara molesta porque te tapa tu relación con el mundo que te rodea, con el fotografiado, con tus expresiones.
5. Acércate lo más que puedas a tus objetivos: para conocer algo íntimamente tienes que acercarte a tu objeto cariñosamente.
6. No pienses: la fotografía no debe pensarse, debe sentirse. La lomografía te libera de los convencionalismos.
7. Sé rápido: no pierdas el tiempo componiendo, buscando el ángulo, hace clic a cada cosa que te interese, no pierdas el instante.
8. No necesitas saber lo que tienes en la película, la lomografía es más que un cúmulo de imágenes, es una filosofía, una nueva manera de mirar las cosas, una forma de tomarse la vida.
9. Tu mano es tu mayor elemento con la Lomo, úsala.
10. No te preocupes por ninguna de las reglas.
PARA VER EL CONTRASTE ENTRE LAS FOTOS HECHAS CON EFECTO LOMO Y AQUELLAS QUE NO, PINCHAR EN LA SECCIÓN SIN CARRETE
|