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Lisboa: la ciudad que ha sabido conservar el encanto del pasado Imprimir E-Mail
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Escrito por Beatriz Cebas, on 09-06-2007 17:08

Visitas : 1331    

Publicado el : , viajes

 lisboa-tram.jpg Nuestra vecina Portugal tiene ciudades increíbles con un encanto especial pero sin duda, Lisboa engancha por ese “algo” peculiar que las demás no tienen. A pesar de ser la capital de un país europeo, sus callejuelas estrechas y sus tiendas tradicionales recuerdan al Madrid de hace unos años, a aquel que todavía respiraba un espíritu rural y que ha ido perdiendo con el tiempo.

Lisboa sigue conservando esos pequeños resquicios del pasado que la hacen más atractiva aún. Sin embargo, no por eso se puede decir que sea una ciudad anclada en el pasado, sino más bien un lugar que ha sabido conservar sus raíces incorporando los elementos más modernos.

Uno de los mayores encantos de Lisboa es que desde cualquiera de los numerosos miradores que ofrece la ciudad se pueden disfrutar de unas espectaculares vistas de calles estrechas, edificios antiguos y mar. Otra de las cosas que más me gusta de esta ciudad es que no es excesivamente grande y aún así tiene todo lo necesario para resultar realmente atractiva: grandes museos de arte, una amplia oferta de restaurantes típicos e innovadores, una pastelería en prácticamente todas las esquinas, y grandes zonas ajardinadas rodeadas de espectaculares edificios (la mayoría de ellos iglesias, lo cual explica entre otras cosas la importancia de la religión católica en Portugal).

 Aunque mi estancia en Lisboa fue corta, los pocos días que pase allí me valieron para descubrir las grandes joyas que alberga esta ciudad. Por este motivo, considero a Lisboa como un lugar clave para visitar y pasar unos días de relax, disfrutando del sol, el ambiente marino, la naturaleza y el buen comer. La preciosa ciudad vecina es un símbolo de fusión de modernidad y tradición, y eso se respira en cada esquina. Durante mi fin de semana en Lisboa, visité todos los lugares típicos de la ciudad como el mirador de Santa Justa, el Castillo de San Jorge, la Plaza del Comercio, la rua Augusta, la Plaza de Rossío o la Catedral de Sé. La mejor forma de conocer la ciudad es andando desde su centro neurálgico, Chiado, al resto de lugares de interés. Desde allí, se puede acceder con facilidad a los barrios de Alfama o el Barrio Alto, aunque si se quiere hacer andando hay que hacer un buen ejercicio de gimnasia ya que las empinadas calles escalonadas que hay qu esubir para llegar a estas partes de la ciudad cansan al más deportista. No obstante, bien merece la pena hacer este esfuerzo para contemplar unos paisajes que incrementan en belleza a medida que subes los escalones de las calles.


Mi parte favorita de la ciudad es el Castillo de San Jorge. Esta vieja fortaleza medieval es todo un tesoro del que se puede disfrutar doblemente ya que subiendo a sus torreones se pueden observar unas preciosas vistas de la ciudad desde todos sus ángulos. Otro de los encantos del castillo son los bancos que rodean la fortaleza: un lugar ideal para pararse a descansar a la sombra y contemplar el mar; desde luego, ésta es la mejor manera de relajarse después de haber subido andando hasta esta parte tan alta de la ciudad. Una vez allí, es difícil no caer en la tentación de tumbarse unos instantes en estos bancos a la sombra, cerrar los ojos y disfrutar de ese aroma tan característico de las ciudades que mar que nos resulta tan exótico a las personas que vivimos en poblaciones del interior del país.

Estos son sólo alguno de los sitios que más me gustaron de mi estancia en Lisboa y de los que se puede obtener más información en cualquier guía de viajes, pero para concoer realmente la cultura lusitana y los lugares con encanto un poco más alejados del centro como Belem, se necesitan más días. Lisboa es un lugar increíble digno de visitar y descubrirlo con tiempo. No obstante, la sociedad actual no permite que los ciudadanos tengamos demasiado tiempo libre y esta ciudad, debido a su proximdad (tanto geográfica como cultural), es un lugar ideal para hacer un escapada de fin de semana y olvidarse de las obligaciones de la semana.

Además del castillo, el mirador de Santa Justa me pareció especialmente importante tanto por lo que representa como símbolo de la ciudad como por las vistas del mar y a los lugares más emblemáticos como la Plaza de Rossío o el Castillo de San Jorge que se pueden contemplar desde lo alto de este original edificio. Además, su proximidad a la Iglesia do Carmo, un lugar de especial belleza precisamente estar medio en ruínas (su techo fue derruído por un terremoto y en su interior ha crecido la naturaleza), hace que desde lo alto del mirador se pueda contemplar por un lado el mar, por otro toda la grandeza de la ciudad y por el otro la parte más alta de lo que queda de iglesa... todo un cúmulo de sensaciones.

Un buen sitio donde pararse a descansar rodeado de edificios declarados Patrimonio de la Humanidad es la
Plaza del Comercio, donde descansa la estatua del que fue rey de Portugal José I. De esta plaza nace la Rua Augusta que sin duda una de las calles principales de la ciudad. En ella, es imposible no cruzarse con alguno de los característicos tranvías que recorren la ciudad. Para su funcionamiento, la ciudad está inundada de cables, algo que la afea, no obstante, el encanto que supone ver pasar a los tranvías con maestría por las calles de la ciudad hace que merezca la pena.

Cómo ir: lo más rápido es el avión (www.vueling.com, www.iberia.com o www.flytap.com son algunas de las compañías que vuelan desde varios puntos de España a la capital portuguesa).

Dónde quedarse:
Lisboa tiene una gran oferta de hostales y hoteles a buen precio en la zona centro. Lo mejor es mirar a través de Internet dependiendo del presupuesto con el que viajes.

Transporte: te puedes mover por la ciudad andando, en tranvía, autobús o metro. Los precios de los billetes del transporte público son baratos, un billete sencillo de metro ronda los 80 céntimos.

Lo que debes hacer allí: como buen turista debes visitar todos los lugares típicos, comer un plato de bacalao a la plancha y un pastel típico en alguna de sus famosas pastelerías.

Más información: www.visitportugal.com 

 

   
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