Granada es una de esas ciudades que seducen. En cada esquina se respiran sus raíces moras y es que, por algo fue la última ciudad que los Reyes Católicos reconquistaron. Se han hecho miles de guías de lo más variado sobre cómo disfrutar de la ciudad pero, al margen de ellas, aquí están mis recomendaciones, hechas después de un viaje que, a pesar de rápido, fue muy intenso.
No se puede visitar la ciudad sin darse un paseo por La Alambra. De sobra son conocidos sus encantos como la impresionante arquitectura andalusí que rodea cada rincón del palacio, el famoso Patio de los Leones, unos jardines donde se respira tranquilidad acompañada de de preciosas vistas de las casitas blancas de El Albaicín… Precisamente en lo alto de este antiguo barrio, declarado Patrimonio de la Humanidad junto con La Alambra y el Generalife, está el mirador de San Nicolás que ofrece todo un espectáculo de la belleza de la ciudad que ningún visitante debe perderse.
Durante cualquier hora del día, Granada ofrece, como es sabido mundialmente, un montón de buenos bares donde tapear pero cuando llega la noche el ambiente se muestra especialmente propicio para realizar esta actividad tan castiza. Zonas hay tantas como barrios hay en la ciudad, desde el centro hasta el extrarradio se pueden encontrar buenos lugares para tomarse unas tapas. En concreto, de todos a los que fui me llamó especialmente la atención El Rincón de Michael Landon. Este local, de decoración ochentena con fotos y póster del mismo Michael Landon, "El Equipo A", "V" y otras míticas series de la época, es bar pequeño que debido a la peculiaridad de su temática merece la pena visitar y tomarse unas cañitas ahí. Además, según me han contado (no pude comprobarlo yo misma), los miércoles por la noche hacen un Trivial friki que debe de ser bastante divertido.
Otro sitio peculiar para salir y muy cerca del anterior es Aterriza como puedas. Aunque este pub no es buena muestra de lugar para tomarse unas tapas sí lo es para tomarse unas copas. En él, se puede escuchar desde música indie hasta setentera. La decoración falsea a la del interior de un avión, máscaras de oxígeno incluidas. En sus paredes, cuelgan cuadros de actores y directores de cine famosos donde se analiza su firma. Como veis, el garito tiene su aquel y es un buen lugar donde ir a tomarse una copa.
Pero Granada tiene mucho más como por ejemplo, sus excelentes tés. En el centro, cerca de la Catedral renacentista, hay varias tiendas donde se puede comprar esta infusión en sus más diversas modalidades. Si el tiempo acompaña, las hierbas están colocadas en sacos al aire libre situados en un stand afuera de la tienda. De este modo, se pueden oler y ver la gran variedad de una manera más íntegra. Pero para degustar esta deliciosa bebida antes de comprar alguna bolsita, también se puede hacer en una de sus innumerables teterías mientras se fuma una cachimba con tabaco de sabores. Personalmente recomiendo un clásico: té moruno (té verde con hierbabuena). Bajo este ambiente hechizador es muy difícil no imaginar la similitud que existe entre Marruecos y lugares como éste.
Como peculiaridad, tengo que decir que además de las riquísimas tapas que acompañaron a más de una caña que mis amigos y yo nos tomamos en varios bares a lo largo de nuestro fin de semana en la ciudad, probé una comida que me llamó especialmente la atención: la chawarma. Esta comida, típica del Líbano, se vende en tiendas de kebab pero su elaboración es distinta. De hecho, a pesar de servirse como fast food, el dependiente puede tirarse 15 minutos o más en preparar esta comida árabe envuelta en pan de pita.
Esto es sólo una muestra de lo que uno se puede encontrar en Granada. Apenas he vuelto de ahí y ya quiero volver para descubrir todos los encantos que aún no he conocido y profundizar en aquellos de los que me enamoré. Y es que… Granada engancha, y si no, decírmelo cuando volváis de allí.
Dónde quedarse: Granada debe de ser una de las ciudades con más hostales y hoteles por metro cuadrado de España. Sin embargo, la demanda es tal que se debe de chequear la disponibilidad de éstos al menos un mes y medio antes de querer viajar allá.
Cómo viajar: La ciudad tiene una estación de tren, otra de autobuses y un aeropuerto. Por lo tanto, la comunicación con el resto de lugares de la capital o del mundo es total.
Qué hacer: Visitar la Alambra , tomarse una caña con una tapa en cualquiera de sus bares, contemplar el atardecer en el mirador de San Nicolás, tomarse un buen té moruno y probar la chawarma.
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