| Escrito por Alfonso Cardenal,
on 15-08-2007 15:43
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Publicado el : , viajes |
El reino mágico de Christiania
Christiania es un barrio sin policía ni autoridad, donde la libertad de unos acaba donde empieza la de los otros. El barrio se mantiene con muchas de las construcciones originales y otras que se han ido construyendo de forma artesanal con el paso de los años. Durante casi tres décadas el consumo de hachís y marihuana era legal y habitual.
Hoy en día, patrullas a píe de diez agentes equipados recorren el barrio para dar tranquilidad a los turistas. Christiania se ha convertido en una de las mayores atracciones de la ciudad y las autoridades se preocupan por controlar la venta y el consumo de drogas.
Daniel tiene veintiséis años y cuando era adolescente trabaja liando canutos en Christiania: “Era como una jornada laboral, quedamos tres en un piso, nos daban un cartón de tabaco, una ficha de hachís y liábamos durante horas escuchando música y fumando, nos pagaban en especies y hasta otro día. Luego se vendían en puestos ofrecidos abiertamente a la clientela. Aquello era la verdadera Christiania, lo de ahora es una farsa, se ha perdido la autenticidad”.
En los años ’80, la heroína se introdujo en esa sociedad abierta y causó estragos, se disparó el consumo de hachís y la Calle del Camello, a la entrada del barrio, se llenó de zombis ansiosos. El gobierno de Christiania tuvo que ponerse en marcha y organizó entre 1979 y 1980 programas de rehabilitación para los yonkis y tomó medidas contra los traficantes de drogas.
En 1982 el Gobierno contrató a una firma privada de urbanismo para que realizara la futura planificación de la zona. Mientras, los habitantes de Christiania construyeron nuevos jardines y tuvieron muchos hijos. La firma de urbanismo produjo un informe que sugería que Christiania se había desarrollado como una ciudad experimental en el marco del autogobierno.
En este mismo año, el Gobierno cambió de social-demócrata a liberal conservador. Los conservadores incluían en su rpograma de gobierno acabar con Christiania. Para ello, se decidió romper esa imagen de lugar utópico y hippie. En Suecia, se lanzó una violenta campaña de difamación. El Barrio Libertario fue acusadode ser el "centro de la droga del Norte de Europa" y l fuente de todos los males.
La respuesta del barrio a esto fue la campaña "EIsk Sverige" (Amemos a Suecia). Christiania se marchó a Suecia y "conquistó" Estocolmo, Gotemburgo y Malmoe con el cabaret, las exposiciones y enormes procesiones a través de las ciudades. En los años siguientes Christiania fue "olvidada", y esto trajo la paz y la posibilidad para la comunidad de construir nuevos talleres y trabajar con más visión de futuro. En el Salón Gris se realizaron conciertos en apoyo de los Indígenas de Big Mountain (EEUU), y la conferencia de Aassiviq en Groenlandia. Fue una forma de demostrar los lazos con otros grupos étnicos, y se establecieron muchos contactos internaciones a lo largo de los años.
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