| Escrito por Sara San Martín,
on 23-07-2007 21:14
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Si existe alguna ciudad emblemática en Francia esa es París. Esta ciudad, además de ser la capital del país, tiene un sinfín de lugares míticos que se deben visitar al menos una vez en la vida.
París es la ciudad del Moulin Rouge, de la catedral gótica más famosa de Europa: Notre Dame, el inmenso Museo del Louvre, el símbolo del cambio de siglo reflejado en la Torre Eiffel… París y sus parisinos, todo un mundo por descubrir que a medida que he ido incrementando mis viajes a la ciudad lo he ido desvelando. No es posible ver la ciudad sin olvidarse de sus fantásticos museos y monumentos, pero si se quiere profundizar en París se necesita más de un fin de semana para perderse entre sus callejones, sus tiendas y sus gentes. Todo el mundo ha oído hablar de lugares míticos como la Sagrada Capilla, el Sagrado Corazón o el Arco del Triunfo. Pero además hay otros lugares que por sus peculiaridades también merecen la pena de visitar. Durante años, París ha sido la ciudad de los artistas por excelencia. Primero fue el lugar de los poetas del siglo XIX y más tarde, ya en el siglo XX, fue la cuna de grandes artistas de todo el mundo que allí encontraron su dulce exilio. Actualmente, esta expresión artística sigue presente.
Para los amantes del cine, se puede visitar el café que inspiró al director de "Amelie". La película, que cosechó un gran éxito en España y el resto de Europa, lleva el nombre original de "Le fabuleux destin de Amélie Poulain" (El fabuloso destino de Amélie Poulain). No es muy difícil llegar hasta este rincón de culto para los más cinéfilos. Está situado en la Calle Lepic, entre Le Moulin Rouge y el Sagrado Corazón. Muy cerca de este lugar, se encuentra otro de los clásicos de la noche bohemia parisina, Le Moulin de la Galette, prácticamente al lado de la Plaza de los Pintores que, a pesar de estar algo escondida, está situado en el barrio bohemio por excelencia: Monmatre, el barrio de los poetas, de los artistas, de los borrachos, de los románticos, de los perdidos.
Y volviendo al siglo XX, hay que destacar la influencia que tuvo esta ciudad para el escritor de El Código Da Vinci. En concreto, París esconde algunos de los secretos que desvela el libro. Precisamente, éste comienza su trama en el Musée du Louvre y termina justamente aquí mismo, desvelando el "gran misterio" que resulta estar escondido en el centro de la rotando situado entre la puerta del museo y el Arc de Triomphe du Carrousel. Para desgracia de los seguidores de la polémica obra, no se puede entrar a esta rotonda que desvela un final "revelador", la única manera de ver este lugar es entrando al museo y una vez en la sala central dirigirse hacia el parking subterráneo.
Pero además de estos lugares "de culto", cuando uno visita París debe tener en cuenta otra serie de cosas como, por ejemplo, que los museso son gratuitos el primer fin de semana de cada mes. Eso sí, hay que levantarse temprano para aprovechar la visita ya que cierran, como buenos franceses, entre las 17h y las 18h.
París es una gran ciudad, llena de historia, cultura y ambiente. Resumir un viaje a esta ciudad es imposible porque en esta ciudad siempre hay historias que contar, lugares por ver y zonas que visitar y la única manera de comprobarlo es yendo hasta allí.
Cómo ir: El avión es sin duda la mejor opción. Vueling, Easyjet y Ryanair son alguans de las compañías low cost que vuelan allí. París cuantga con tres aeropuertos: Charles de Gaulle y Orly son los más céntrios pero también está Beauvais. Por otro lado, la ciudad está muy bien comunicada con varios puntos de España a través de autobuses y trenes.
Dónde quedarse: Los albergues juveniles son una buena opción. También existen hoteles baratos como Formule 1 donde 3 personas pueden pasar la noche por unos 40 €.
Transporte: Una vez allí, el metro es lo mejor para desplazarse por la ciudad. Existen ofertas de tickets de 10 viajes. Atención que el último metro termina sobre las 24h.
Lo que debes hacer allí: Visitar todos lso grandes monumentos, museos y grandes parques, pasear por lo barrios típicos y hacer un viaje por el río Sena en bateau (barco). Y, por supuesto, comprar una baguette parisiense.
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