| Escrito por José A. Huertas,
on 12-05-2008 01:13
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Queen Street West es una de los lugares con más vida de Toronto (Canadá). Los turistas que se adentran en el tramo de esta calle situado entre University Avenue y Spadina, se topan perplejos con el coche estrellado en la fachada del edificio de la mayor emisora te televisión de corte independiente de Canadá: City TV. Éste se encuentra a unos cuantos metros del suelo, con la rueda trasera todavía en movimiento. Aunque de primeras no es fácil encontrar su simbolismo, lo cierto es que este coche encierra el espíritu gamberro y desenfadado de toda la calle.
Este es un lugar donde las tiendas de ropa que marcan tendencias y los pubs de nombres sonoros emergen de un lado a otro. Dicen las guías sobre Toronto que en uno de estos pubs, The Horseshoe Tavern, los Rolling Stones abrieron en 1999 su gira "No Security" dando un concierto por sorpresa para el puñado de afortunados que allí se encontraba presente. Lo que no dicen las guías es que si el espíritu del rock 'n' roll viviera en Toronto, tendría un apartamento en Queen St West.
En esta calle, se encuentra The Cameron House (www.thecameron.com). Hace dos años conocí el local por casualidad. Al entrar por primera vez no pude evitar quedar sorprendido por su mobiliario: una barra maltratada por el tiempo, un piano y varias mesitas a ambos lados del pasillo. Las paredes, amarillas y desnudas, trepaban hasta acabar en un techo inalcanzable, con un artesonado decorado con frescos de motivos vegetales y varias esculturas de hormigas y otros insectos. En aquel momento, mayo de 2006, me vino a la mente el viejo teatro de la pequeña ciudad donde nací. Pensé: "¿Dónde va a tocar aquí un grupo? Si no hay espacio"; pero sí que lo hizo. La banda se llamaba Run with the Kittens (RWTK), un grupo local que se reúne cada martes para actuar ante el público de este local.
Ya han pasado dos años desde que descubrí The Cameron House. En este tiempo, su decoración ha variado ligeramente: un poco de pintura, una cortina de terciopelo y las mismas cervezas de marcas desconocidas. Además del pequeño escenario situado en la sala de donde se encuentra la barra, The Cameron House cuenta con un teatro en sus dependencias traseras, que contribuye a la variedad de su menú musical diario. En este peculiar lugar uno puede encontrarse desde tipos que se marcan un solo de ukelele hasta el último monólogo de la más recóndita de las vanguardias postmodernas. Es aquí donde reside su grandeza.
Este local, que ha llegado a ser definido por Michael McNamara, crítico musical y productor televisivo de renombre en Canadá, como "la respuesta canadiense al Cavern Club de Liverpool", se ha ganado a pulso su status de referente de la escena cultural torontiana. Abierto en los albores del siglo XX como un hotel, vivió sus primeros 80 años de esta guisa hasta que en 1981 se reencarnó para convertirse en un curioso foco de expresión artística. Por sus dependencias han pasado músicos, creadores y personalidades varias como Matt Dillon o Leonardo Di Caprio; incluso se comenta que el mismísimo Prince estuvo aporreando el piano que decora la sala una noche cualquiera.
Lo que en estos dos año no ha cambiado en The Cameron House es su programación musical de los martes. Éste es el día en que la banda local Run with the Kittens (www.runwiththekittens.ca) acude puntual a su cita. Este grupo, excéntrico y atípico, escribe nota a nota su propia leyenda, reinventándose, tal y como ya lo hiciera el propio garito que los acoge. Sus actuaciones suelen enmarcarse dentro de una temática que varía semananalmente. Entre canción y canción, Nate Mills - vocalista que por el físico recuerda a Jack Black y por la energía que derrocha en el escenario a Howllin’ Pelle Almqvist, cantante de The Hives -, intercala bromas, dialoga con el público y medita sobre cuestiones de la vida cotidiana tales como la necesidad de beber agua para combatir la resaca. Uno de los momentos que los fans de RWTK esperan con más ansia es cuando a mitad de cada actuación Nate reta a Jake Oelrichs - un tipo capaz de reunciar a un solo de batería con tal de ir a pillar una cerveza a la barra - a un divertido duelo guitarra-acústica-sin-una-cuerda versus batería. Nigel Hebblewhite, el bajista, actúa de sobrio abogado de Nate, puntualizando los comentarios y pulsando de forma impecable cada cuerda de su bajo. Por último, está el señor James Robertson, el hombre tranquilo, el único guitarrista capaz de indicarte el baño de caballeros - situado justo detrás de la tarima donde ellos tocan - con un simple gesto del mentón y una sonrisa beatífica marca de la casa, y todo sin dejar de tocar. Así se las gastan los RWTK.
La banda ha publicado tres LPs: "Run with the Kittens" (2005), "Condos and Lofts" (2007) y "Bangers & Mash" (2007), además del EP "Perriwinkle emergency edition" (2005). Con los citados trabajos a sus espaldas, RWTK son una de las bandas más frescas y divertidas de Canadá. Sus conciertos son una sucesión de temas propios y versiones únicas de otros grupos, tan únicas que a veces cuesta reconocer el Sober de Tool o el Master of Puppets de Metallica, por citar dos de las habituales. En cuanto al género que practican, podría calificarse de "multidisciplinar", pues su repertorio oscila entre el folk de letras ingeniosas y el punk de riffs enérgicos y voces desgarradas. Para comprobarlo se puede ver el siguiente video: "Blue Flame".
Si os ha gustado y algún martes estáis por causalidad en Toronto, no dudéis en ir a The Cameron House, en el 408 de Queen Street West, y disfrutar de un enérgico y divertido espectáculo de rock. Eso sí, no os sorprendáis si veis a cuatro tipos tocando disfrazados de vaqueros o de obreros de la construcción. Advertidos quedáis.
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